El Gobierno de México dio a conocer que evalúa la implementación de tecnologías de fracturación hidráulica con menor impacto ambiental, como parte de una estrategia para incrementar la producción de gas natural y reducir la dependencia del extranjero.
El titular de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla, destacó que el país cuenta con reservas significativas tanto de gas convencional como no convencional, que podrían ser aprovechadas para atender la demanda interna.
Actualmente, México importa alrededor del 75% del gas que consume, lo que representa un desafío en términos de seguridad energética, según explicó la secretaria de Energía, Luz Elena González.
Ante este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que cualquier decisión sobre el uso del fracking deberá basarse en evidencia científica y garantizar la reducción de impactos ambientales.
Como parte de esta estrategia, se anunció la creación de un comité científico que analizará nuevas tecnologías y su viabilidad en el contexto mexicano.
El objetivo es avanzar hacia un modelo energético más independiente, sin dejar de lado la protección ambiental y el desarrollo sostenible.









