Disney borra decenas de juegos de Steam

La industria de los videojuegos enfrenta una nueva controversia luego de que Disney eliminara cerca de 30 títulos de plataformas digitales como Steam sin previo aviso ni explicación oficial, una decisión que ha generado molestia e incertidumbre entre la comunidad gamer.

La más reciente ola de eliminaciones ocurrió a mediados de abril de 2026, cuando al menos 15 videojuegos desaparecieron repentinamente de la tienda digital, sumándose a otros retirados meses antes. En total, la cifra ronda ya los 30 títulos eliminados en lo que va del año.

Entre los juegos afectados se encuentran producciones basadas en franquicias populares, tanto de animación como de ciencia ficción, incluyendo títulos inspirados en películas y clásicos del universo de Star Wars. Algunos de ellos, pese a su antigüedad, mantenían una base de seguidores fieles que ahora se han quedado sin la posibilidad de adquirirlos de forma legal en formato digital.

Lo que más ha llamado la atención es la falta de claridad por parte de la compañía. Hasta el momento, Disney no ha ofrecido una postura oficial que explique las razones detrás de esta decisión, lo que ha dado pie a diversas especulaciones dentro de la industria. Entre las teorías más recurrentes se encuentran posibles problemas de licencias, bajo rendimiento comercial de los títulos o incluso una estrategia empresarial para reubicar su catálogo en otras plataformas digitales.

A pesar de que los jugadores que ya habían comprado estos videojuegos podrán seguir descargándolos, la eliminación impide que nuevos usuarios puedan acceder a ellos, lo que representa un golpe importante para la preservación del contenido digital.

Este tipo de acciones ha reavivado un debate que lleva años creciendo en la comunidad gamer: la verdadera propiedad de los videojuegos digitales. A diferencia de los formatos físicos, las compras en plataformas digitales suelen otorgar únicamente una licencia de uso, lo que significa que los títulos pueden desaparecer del catálogo sin previo aviso, incluso si fueron adquiridos legalmente.

En este contexto, movimientos como Stop Killing Games han cobrado relevancia, al exigir mayor transparencia y medidas que garanticen la conservación de los videojuegos, especialmente cuando dejan de comercializarse o sus servidores son cerrados.

La situación también pone sobre la mesa una realidad incómoda para los jugadores: el acceso a los videojuegos ya no depende únicamente de la compra, sino de decisiones corporativas que pueden cambiar en cualquier momento. En una industria cada vez más digitalizada, la desaparición de títulos sin previo aviso evidencia la fragilidad del modelo actual.