Cuba reconoció que enfrenta una crisis energética extrema y evalúa aceptar ayuda humanitaria de Estados Unidos por 100 millones de dólares.
El ministro de Energía admitió que el país prácticamente agotó sus reservas de combustible, lo que ha provocado cortes eléctricos de hasta 22 horas en algunas zonas.
La situación generó protestas en La Habana, donde habitantes salieron a las calles para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico.
El gobierno cubano señaló que las sanciones y restricciones impuestas por Washington agravaron el problema energético y dificultaron la llegada de combustible desde otros países.
Mientras tanto, Estados Unidos reiteró que la asistencia sería entregada mediante organizaciones humanitarias y grupos vinculados a la Iglesia católica.










