El paso marítimo, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de la crisis.
La tensión aumentó luego de ataques cruzados entre Irán e Israel, que dejaron cientos de heridos y daños en zonas estratégicas.
Israel confirmó nuevos bombardeos sobre objetivos militares iraníes, mientras mantiene operaciones en el Líbano contra Hezbollah.
Por su parte, Irán advirtió que podría cerrar completamente Ormuz si se concreta una ofensiva estadounidense, lo que afectaría directamente el suministro energético global.
El impacto ya se refleja en los mercados. El precio del petróleo Brent superó los 113 dólares por barril, mientras el WTI alcanzó los 100 dólares.
Gobiernos y organismos internacionales advierten que la crisis podría prolongarse durante semanas y provocar una fuerte volatilidad económica.
El escenario actual coloca al mundo en un punto crítico, con riesgos tanto militares como energéticos de gran alcance.
-Lizbeth Ledezma










