El camino a la final ya tiene a su primer protagonista. Tigres UANL confirmó su lugar en la disputa por el título de la Copa de Campeones de la Concacaf tras superar 1-0 a Nashville SC en el Estadio Universitario, resultado que le permitió cerrar la serie con un 2-0 global. En un duelo de control y paciencia, fue Juan Brunetta quien marcó la diferencia con el gol que definió la eliminatoria al minuto 68.
El encuentro se desarrolló bajo un guion táctico, con pocas opciones claras frente al arco, pero con un equipo felino que supo leer los momentos del partido. La escuadra dirigida por Guido Pizarro apostó por la solidez y la administración del ritmo, neutralizando los intentos de un rival que nunca logró incomodar con claridad. La anotación de Brunetta terminó por inclinar el partido y reflejar el dominio estratégico de los locales.
En el cierre, la comunión entre equipo y afición fue total. Más de 41 mil asistentes acompañaron el resultado con una celebración que iluminó el estadio, en una postal que simbolizó el respaldo a un proyecto que vuelve a colocarse entre los protagonistas del área. Tigres no solo ganó la serie, también reafirmó su experiencia en este tipo de escenarios.
El conjunto universitario se instala así en una nueva final internacional con la mira puesta en repetir lo conseguido en 2020, cuando levantó el trofeo ante Los Angeles FC. Aquella consagración sigue siendo referencia, pero también un punto de partida para un equipo que ha sabido mantenerse competitivo a lo largo de los años.
Ahora, el siguiente capítulo se definirá entre Toluca y Los Angeles FC, en una llave que aún promete emociones. La final, programada para el 30 de mayo, pondrá a Tigres ante un nuevo reto, con la oportunidad de consolidar su legado en la región y volver a levantar el título de Concacaf.









