La Football Supporters Europe (FSE), en conjunto con Euroconsumers, presentó una denuncia formal ante la Comisión Europea contra la FIFA, señalando presuntas prácticas abusivas en la comercialización de entradas para el Mundial 2026, que tendrá como sedes a México, Estados Unidos y Canadá.
De acuerdo con ambas organizaciones, la FIFA estaría aprovechando su condición como único proveedor oficial de boletos para ejercer un control total sobre el mercado, lo que califican como un “monopolio” que afecta directamente a los consumidores.
El reclamo se centra principalmente en el costo de los boletos para la final del torneo, programada para el 19 de julio de 2026, cuyos precios más bajos alcanzan los 4,185 dólares. Esta cifra representa un incremento significativo respecto al Mundial de Catar 2022, y contrasta notablemente con otros eventos recientes como la Eurocopa 2024 en Alemania, donde los accesos más económicos se situaron en 95 euros.
No obstante, el tema económico es solo una parte del problema. Las organizaciones también cuestionan la implementación de la tarificación dinámica, un sistema que permite ajustar los precios en función de la demanda, lo que consideran poco transparente y perjudicial para los aficionados.
Asimismo, señalan irregularidades en la disponibilidad de boletos, particularmente en aquellos anunciados desde 60 dólares para la fase de grupos, los cuales —según denuncian— prácticamente no estuvieron disponibles para el público general.
Otro punto relevante es la falta de información al momento de la compra. Los aficionados no cuentan con certeza sobre aspectos fundamentales como el estadio, la ubicación de los asientos o los equipos que disputarán el encuentro, lo que genera incertidumbre y desconfianza en el proceso.
La Comisión Europea deberá ahora analizar la denuncia y determinar si existen fundamentos para exigir cambios en el modelo de venta de la FIFA, lo que podría tener implicaciones importantes en la organización de eventos deportivos internacionales.
