Alto el fuego de 10 días entre Israel y Líbano inicia con tensión y escepticismo pese a los esfuerzos internacionales por contener el conflicto.
El anuncio realizado por Donald Trump sorprendió a distintos sectores, incluyendo autoridades dentro de Israel, donde incluso el gabinete de seguridad habría tenido poco margen para analizar el acuerdo.
El pacto busca frenar temporalmente los enfrentamientos con Líbano, aunque permite a Israel mantener operaciones militares en caso de amenazas, lo que ha generado dudas sobre su efectividad.
En territorio libanés, la población ha reaccionado con optimismo, iniciando el retorno a zonas afectadas por los bombardeos, mientras el gobierno espera que la tregua abra la puerta a una solución más duradera.
Sin embargo, la falta de claridad sobre el papel de Hezbollah y las condiciones impuestas por ambas partes complican el panorama.
Expertos advierten que este tipo de acuerdos temporales suelen ser frágiles y dependen en gran medida de la voluntad política y del contexto militar en el terreno.
