Anciana arrestada por intentar vender bebés en Reynosa

En la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, una mujer de avanzada edad fue detenida bajo graves acusaciones de tráfico de menores. Según las autoridades, la anciana, identificada como una partera en la región, presuntamente intentaba comercializar bebés a un precio de 95 mil pesos cada uno. Este aberrante suceso ha generado una oleada de indignación y preocupación en la comunidad.

Los hechos tomaron un giro inesperado cuando un taxista, tras una conversación con la anciana en su vehículo, se percató de sus intenciones y alertó a las autoridades. La mujer, al parecer, había intentado vender uno de los bebés que llevaba consigo, afirmando haberlos recibido de padres desinteresados en Veracruz.

El taxista, en un acto de valentía y cooperación ciudadana, proporcionó a las autoridades la dirección donde la mujer aseguraba tener más bebés. Esta información fue crucial para que la policía ministerial iniciara un operativo inmediato con el fin de localizar a los infantes y ponerlos a salvo.

El despliegue policial culminó en una residencia ubicada en la colonia Villas de la Joya, donde los agentes encontraron a los bebés bajo la custodia de varios adultos. La escena impactó a los oficiales, quienes se encontraron con la fragilidad e inocencia de los pequeños en medio de una situación tan alarmante.

La mujer, tras su detención, confesó ser originaria de Veracruz y alegó ser partera de profesión. Según su testimonio, los bebés habrían sido entregados voluntariamente por padres que no deseaban hacerse cargo de ellos, una afirmación que será investigada minuciosamente por las autoridades pertinentes.

Tanto la anciana como los bebés fueron trasladados al Centro de Justicia para Mujeres (Cejum), donde quedaron bajo disposición de la Fiscalía General de Justicia para el inicio de una exhaustiva investigación. Este caso ha puesto de manifiesto la importancia de la vigilancia ciudadana y la pronta acción policial para combatir el tráfico de menores y proteger los derechos de los más vulnerables en la sociedad.

 

Redacción / El Telégrafo