Autoeléctricos en México: ¿Vale la Pena la Inversión?

Autoeléctricos en México: ¿Vale la Pena la Inversión?

La adquisición de un auto eléctrico en México se ha convertido en un tema de debate. Diversos factores económicos y de mercado están en juego, haciendo que los consumidores reflexionen sobre si esta compra es realmente conveniente. Un análisis reciente de Milenio destaca la situación actual de la reventa de vehículos eléctricos en el país.

Depreciación de Vehículos Eléctricos

Un aspecto crítico a tener en cuenta es la depreciación. Los autos eléctricos registran una tasa de depreciación más alta en comparación con los vehículos de combustión interna. De acuerdo con cifras de Black Book, la depreciación promedio de un auto eléctrico en 2024 se estimó en un 30%, por contra, los autos tradicionales alcanzaron una depreciación del 20.4%. Esta diferencia significativa en la depreciación debe ser considerada por los potenciales compradores.

Factores que Afectan la Depreciación

Varios elementos impactan en la depreciación de los vehículos eléctricos, incluyendo el kilometraje, la condición física y mecánica del auto, su estado estético y, sobre todo, la evolución tecnológica de las baterías. La rápida innovación en este componente crítico influye directamente en el valor de reventa a medida que avanzan las generaciones de vehículos eléctricos.

Perspectivas Financieras

Para muchos, adquirir un vehículo en México implica una consideración económica clave. No solo se trata de movilidad, sino también de una inversión que afecta el presupuesto familiar a largo plazo. El valor de reventa se convierte en un factor esencial a evaluar, especialmente en un mercado tan dinámico y competitivo como el actual.

Crecimiento de la Industria

A pesar de los desafíos presentados en relación con la depreciación, el mercado de vehículos eléctricos en México muestra un crecimiento notable. Durante el primer trimestre de 2025, las ventas de autos eléctricos y híbridos conectables experimentaron un aumento asombroso del 289.6%. Esta tendencia sugiere que, a pesar de los obstáculos económicos, existe un creciente interés en los autos de cero emisiones, reflejando una conciencia colectiva sobre la movilidad sostenible.