Cazadores mueren por enfermedad del “ciervo zombie”: ¿Peligro real para humanos?

La muerte de dos cazadores en Estados Unidos ha abierto un nuevo capítulo en la preocupante saga de la caquexia crónica (CWD), una enfermedad neurodegenerativa que afecta a los ciervos y que ha sido apodada como la “enfermedad del ciervo zombie”. Los fallecimientos, aparentemente relacionados con el consumo de carne de venado infectada, han generado alarma entre la comunidad científica y las autoridades sanitarias, quienes advierten sobre los riesgos potenciales para la salud humana.

La investigación, publicada en la revista Neurology, sugiere una conexión directa entre la CWD y la muerte de los dos cazadores. Uno de ellos, un hombre de 72 años, experimentó un rápido deterioro de su salud tras presentar confusión, agresión y convulsiones, síntomas característicos de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (CJD), una patología similar a la enfermedad de las vacas locas. El otro cazador también sucumbió a la enfermedad, aunque los detalles específicos sobre su caso aún no se han revelado.

La caquexia crónica, conocida por sus devastadores efectos en los ciervos, se caracteriza por una lenta degeneración del cerebro, provocando ataxia, pérdida de peso y una mirada vacía. La enfermedad, con una tasa de mortalidad del 100% y sin tratamientos disponibles, representa una grave amenaza para las poblaciones de ciervos y, potencialmente, para los humanos que consumen su carne.

Al igual que la CJD en humanos, la enfermedad del ciervo zombie es causada por priones, proteínas mal plegadas que se acumulan en el tejido cerebral, causando daños irreversibles. La transmisión de la enfermedad se produce principalmente a través del contacto con fluidos corporales infectados, especialmente la saliva y la carne de animales enfermos.

Ante este nuevo panorama, las autoridades sanitarias han reiterado la importancia de tomar medidas de precaución al manipular y consumir carne de venado. Se recomienda evitar cazar animales que parezcan enfermos, desechar carne con un aspecto o textura anormal y cocinar la carne a temperaturas elevadas para reducir el riesgo de contagio.

La comunidad científica se encuentra intensificando sus esfuerzos para comprender mejor la CWD y su potencial impacto en la salud humana. Se necesitan estudios más profundos para determinar la probabilidad de transmisión de la enfermedad a través del consumo de carne y para explorar posibles vías de prevención.

El caso de estos dos cazadores sirve como un recordatorio alarmante de los riesgos asociados con la CWD y la necesidad de una mayor vigilancia y control sanitario en la industria de la caza y el consumo de carne de venado. La colaboración entre científicos, autoridades sanitarias y cazadores es fundamental para prevenir la propagación de esta enfermedad y proteger la salud pública.

En definitiva, la muerte de estos dos cazadores ha abierto un nuevo frente en la lucha contra la CWD. Es crucial que se tomen medidas preventivas, se intensifique la investigación y se genere conciencia sobre los riesgos potenciales para proteger la salud tanto de los animales como de los seres humanos.

Redacción / El Telégrafo