La crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio ha llevado a Corea del Sur a intensificar su diplomacia internacional, con el objetivo de garantizar el suministro de hidrocarburos y reducir su dependencia de regiones inestables.
El canciller Cho Hyun sostuvo conversaciones con representantes de México y Brasil, a quienes planteó ampliar la cooperación energética y comercial.
En el diálogo con México, el funcionario solicitó respaldo para asegurar el flujo constante de petróleo, mientras que también impulsó la reanudación de negociaciones para un tratado de libre comercio y la revisión de mecanismos de inversión.
Con Brasil, las conversaciones incluyeron la consolidación de una asociación estratégica orientada a la seguridad energética, en línea con acuerdos previos alcanzados entre ambos países.
Dependencia del Golfo, el factor clave
El contexto de estas gestiones responde a la alta exposición de Corea del Sur a las importaciones energéticas provenientes del Golfo Pérsico, especialmente aquellas que cruzan el Estrecho de Ormuz.
Actualmente, cerca del 70% del petróleo que consume el país asiático proviene de esa región, lo que lo convierte en uno de los más vulnerables a interrupciones en el suministro.
Ante este escenario, Seúl ha desplegado una estrategia para diversificar proveedores y fortalecer alianzas con economías emergentes, particularmente en América Latina, como parte de un esfuerzo más amplio por estabilizar sus cadenas de suministro y mitigar riesgos geopolíticos.
