El presidente de Gustavo Petro reconoció dificultades para garantizar el financiamiento del sistema de salud en Colombia, en medio de un escenario marcado por tensiones fiscales, reformas fallidas y una creciente presión sobre el modelo sanitario del país.
El mandatario ha insistido en la necesidad de impulsar nuevas reformas económicas y tributarias para cubrir el déficit presupuestal, lo que también impacta directamente en sectores clave como la salud. De acuerdo con reportes recientes, el gobierno enfrenta un faltante importante de recursos dentro del presupuesto nacional, lo que ha encendido alertas sobre la sostenibilidad del sistema.
En este contexto, Petro ha tomado decisiones polémicas, como la orden de liquidar entidades de salud en quiebra, conocidas como EPS, y rechazar el uso de recursos públicos para cubrir deudas acumuladas del sector, que ascienden a miles de millones.
La crisis no es nueva. Desde hace meses, pacientes, médicos y organizaciones han denunciado fallas en el sistema, incluyendo escasez de medicamentos, interrupciones en tratamientos y dificultades para acceder a servicios médicos.
El gobierno ha defendido su postura argumentando que busca transformar el modelo hacia uno más preventivo y centrado en el acceso universal, pero la falta de aprobación legislativa de la reforma a la salud ha frenado estos cambios y ha complicado aún más el panorama.
Especialistas advierten que el principal reto no solo es estructural, sino financiero. Sin una reforma fiscal sólida o nuevas fuentes de ingreso, el sistema podría enfrentar mayores problemas en cobertura y atención en los próximos meses.
El tema de la salud se ha convertido así en uno de los puntos más sensibles del gobierno de Petro, en un momento clave para el país, donde las decisiones económicas y políticas marcarán el rumbo del sistema sanitario en el corto y mediano plazo.
