Daniel Ortega afirmó que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones para que la oposición intente recuperar el poder, una declaración realizada durante el acto por el 47 aniversario de la Revolución Popular Sandinista.
El mandatario sostuvo que grupos opositores exiliados buscan regresar al Gobierno con respaldo extranjero, por lo que anunció que impulsará nuevas leyes para impedir su participación política.
Aunque no explicó cómo aplicará la medida, Ortega adelantó que trabajará con la Asamblea Nacional y otras instituciones para establecer un marco legal que, según dijo, servirá como un “muro” frente a los partidos opositores.
El presidente gobierna Nicaragua desde 2007 y, desde febrero de 2025, comparte el Ejecutivo con su esposa Rosario Murillo como copresidenta, tras una reforma constitucional aprobada por el oficialismo.
Las modificaciones a la Constitución también ampliaron el mandato presidencial a seis años y fortalecieron las facultades del Ejecutivo sobre distintos órganos del Estado.
Hasta ahora no existe una legislación que formalice la cancelación de futuras elecciones, aunque las declaraciones del mandatario han generado nuevas reacciones dentro y fuera del país.
Diversos organismos internacionales han expresado preocupación por las reformas políticas impulsadas en Nicaragua, al considerar que limitan la competencia democrática y reducen la independencia institucional.
Estados Unidos también ha cuestionado la legitimidad de la figura de la copresidenta Rosario Murillo al señalar que no fue elegida mediante voto popular.








