La pérdida de bosques en México tiene como principal origen la expansión de la ganadería, actividad que ha transformado amplias zonas forestales en pastizales, de acuerdo con la Comisión Nacional Forestal.
Datos recientes indican que más del 73 por ciento de la deforestación permanente en el país responde a este cambio de uso de suelo, mientras que una parte menor está vinculada a actividades agrícolas.
El problema se agrava debido a que gran parte de estas transformaciones se realizan sin autorización oficial, pese a las regulaciones establecidas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
Las afectaciones se concentran en ecosistemas clave, como selvas y zonas montañosas, donde la pérdida de vegetación impacta tanto al medio ambiente como a las comunidades.
Frente a este desafío, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, con apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, impulsa una iniciativa orientada a transformar el modelo ganadero.
La propuesta busca equilibrar la producción con la conservación ambiental, mediante nuevas estrategias que integren sostenibilidad, innovación y desarrollo económico.
