El gobierno de Estados Unidos desplegó agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en 14 aeropuertos del país con el objetivo de apoyar las operaciones ante la falta de personal en la Administración de Seguridad del Transporte.
La medida busca agilizar la movilidad en terminales aéreas que han registrado retrasos y largas filas, en medio de un contexto de recortes y problemas administrativos que han afectado a la TSA.
De acuerdo con el funcionario Tom Homan, los agentes realizarán tareas como vigilancia de accesos, organización de filas y control de multitudes, sin involucrarse en funciones de seguridad especializada ni en acciones de control migratorio.
El despliegue incluye aeropuertos clave como el de Chicago O’Hare, el John F. Kennedy y Newark, así como terminales en distintas regiones del país.
Autoridades locales han insistido en que la presencia del ICE no tiene como finalidad realizar detenciones migratorias, aunque la medida ha generado críticas por parte de líderes políticos, quienes cuestionan su efectividad y pertinencia.
El operativo ocurre en medio de un cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, lo que ha derivado en afectaciones operativas y complicaciones para los viajeros en varios aeropuertos del país.
