Desplome de helicóptero causa incendio en Coyoacán

El fatídico desplome de un helicóptero en Coyoacán, el pasado 14 de abril, ha arrojado sombras sobre la tranquilidad de esta zona de la Ciudad de México. La Fiscalía General de la Ciudad de México ha develado información sobre los ocupantes de la aeronave, revelando que entre los fallecidos se encontraban dos ciudadanos extranjeros, sumiendo a sus familiares en un dolor sin fronteras.

Según los reportes oficiales, a bordo de la aeronave siniestrada viajaban dos hombres y una mujer, siendo uno de ellos el piloto. Aunque los nombres de las víctimas no han sido divulgados, la Fiscalía ha asegurado estar realizando los exámenes pertinentes para confirmar su identidad y proceder con la entrega de los restos a sus familiares.

El accidente ocurrió en la tarde del 14 de abril entre las avenidas del Imán y Delfín Madrigal, cuando el piloto, en un acto heroico, intentó evitar una catástrofe mayor al dirigir la caída hacia un taller de mantenimiento de camiones de pasajeros. A pesar de sus esfuerzos, el impacto provocó un incendio de grandes proporciones, alimentado por la liberación de hidrocarburos de la aeronave.

Lugar en el que se desplomó el helicoptero, dentro de un taller de mantenimiento de camiones.

La rápida respuesta de los servicios de emergencia evitó la pérdida de más vidas humanas, aunque el inmueble sufrió daños considerables que están siendo investigados por las autoridades pertinentes. Se especula que la explosión resultante del accidente pudo haber contribuido al trágico destino de los ocupantes del helicóptero XB-PIP.

Se ha confirmado que la aeronave pertenecía a la empresa Letsfly, reconocida por ofrecer vuelos románticos y servicios privados a precios que van desde los 9 mil hasta los 36 mil pesos. Esta revelación ha arrojado nuevas interrogantes sobre las medidas de seguridad y mantenimiento de las aeronaves comerciales, así como sobre la responsabilidad de las empresas en garantizar la integridad de sus clientes.

El desplome del helicóptero en Coyoacán ha dejado una marca indeleble en la comunidad, recordándonos la fragilidad de la vida y la importancia de la seguridad en el transporte aéreo. Mientras tanto, las investigaciones continúan en busca de respuestas y justicia para las víctimas y sus familias.

 

Redacción / El Telégrafo