Monterrey.– Bulgaria permanece dividida ante un caso que combina muertes violentas, simbolismo religioso y acusaciones de narcotráfico. Seis personas fueron halladas sin vida en dos puntos distintos de una región montañosa cercana a la frontera con Serbia, sin que hasta ahora exista una conclusión oficial.
Las investigaciones revelan que los involucrados pertenecían a una ONG ambiental con prácticas de budismo tibetano de Bulgaria. En la cabaña incendiada de Petrohan se encontraron libros religiosos, pancartas y grabaciones de despedida que muestran a los fallecidos antes de su muerte.
Mientras los peritajes forenses apuntan a disparos autoinfligidos, exfuncionarios de seguridad sostienen que el grupo pudo haber presenciado actividades ilegales relacionadas con rutas de narcotráfico y tala clandestina.
El hallazgo de un adolescente entre las víctimas ha intensificado el debate público, así como las declaraciones de políticos que acusan a las instituciones de ocultar información. En paralelo, se investigan posibles vínculos con sectas, trata de personas y crimen organizado.
Las autoridades continúan con al menos 18 pruebas periciales y entrevistas a más de 15 testigos, en un caso que ya es considerado uno de los más complejos en la historia reciente del país.
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-Lizbeth Ledezma








