El Gobierno de España reiteró su rechazo a la ofensiva militar encabezada por Estados Unidos e Israel contra Irán. El presidente Pedro Sánchez afirmó que su país no respaldará acciones que no estén amparadas por el derecho internacional.
La postura fue expresada tras las declaraciones del mandatario estadounidense Donald Trump, quien amenazó con medidas comerciales contra España por negarse a ceder el uso de bases militares en su territorio.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, indicó que las instalaciones en Rota y Morón solo podrán emplearse dentro de lo establecido en el convenio bilateral y conforme a la Carta de Naciones Unidas.
En su intervención, Sánchez evocó la experiencia de 2003, cuando el gobierno de José María Aznar apoyó la invasión de Irak, y advirtió sobre las consecuencias de repetir escenarios similares.
El Ejecutivo español sostiene que su posición no implica respaldo al régimen iraní, sino una defensa de la diplomacia y del orden jurídico internacional como vía para resolver conflictos.
España, subrayó Sánchez, “no será cómplice” de una escalada bélica que considera de consecuencias impredecibles.
