Familia de un antiguo colaborador nazi mantuvo durante décadas una pintura saqueada a un coleccionista judío durante la Segunda Guerra Mundial, según una investigación reciente.
La obra “Portrait of a Young Girl”, del pintor Toon Kelder, pertenecía a Jacques Goudstikker, cuya colección fue robada tras la invasión nazi de Países Bajos.
El detective Arthur Brand indicó que el cuadro fue localizado en casa de descendientes de Hendrik Seyffardt, exgeneral neerlandés vinculado a las Waffen-SS.
El caso volvió a poner atención sobre las obras de arte robadas por el régimen nazi que aún siguen desaparecidas.
