Fascinante: el gusano del diablo desafía la vida extrema

En las profundidades de la Tierra existe un ecosistema que durante mucho tiempo pasó inadvertido para la ciencia. Allí, lejos de la luz solar y sometidos a temperaturas elevadas, pequeños organismos sobreviven dentro de las fracturas de las rocas.

Uno de los habitantes más sorprendentes de ese mundo es el “gusano del diablo”, un nematodo microscópico cuyo nombre científico es Halicephalobus mephisto.

El organismo fue localizado en una mina de oro de Sudáfrica y se convirtió en una evidencia extraordinaria de que la vida puede existir a profundidades que anteriormente se consideraban prácticamente inhabitables para organismos multicelulares.

El hallazgo fue realizado durante investigaciones sobre microorganismos que viven en las aguas subterráneas de la mina Beatrix. Los científicos filtraron miles de litros de agua antes de encontrar un ejemplar del diminuto animal.

La criatura apareció aproximadamente a 1.3 kilómetros de profundidad, en un ambiente completamente diferente al que conocemos en la superficie.

Una criatura que prefiere el calor

El “gusano del diablo” mide apenas una fracción de milímetro y se alimenta principalmente de bacterias que viven en las aguas y rocas del subsuelo.

Pero lo que realmente ha llamado la atención de los científicos es su relación con la temperatura.

Mientras que para muchos organismos las condiciones cercanas a los 37 grados Celsius pueden representar un riesgo, el Halicephalobus mephisto parece sentirse especialmente cómodo en ese rango.

En el laboratorio, los investigadores comprobaron que su desarrollo se vuelve mucho más lento cuando se encuentra a temperaturas cercanas a los 20 grados Celsius. En cambio, cuando se aproxima a los 37 grados, puede completar su ciclo de vida con mucha mayor rapidez.

Esto indica que su metabolismo se encuentra especialmente adaptado al ambiente cálido en el que evolucionó.

BBC

El secreto está en sus genes

Los estudios genéticos han permitido encontrar algunas respuestas sobre la resistencia del pequeño organismo.

En 2019, investigadores analizaron su genoma y encontraron una cantidad elevada de genes relacionados con las llamadas proteínas de choque térmico.

Estas proteínas cumplen una función esencial cuando las células son sometidas a temperaturas capaces de alterar otras proteínas y estructuras internas.

La investigación más reciente también ha puesto la atención en el complejo IV, una estructura involucrada en la respiración celular.

Los experimentos mostraron que el complejo funciona de manera particularmente eficiente cuando la temperatura es elevada. Cuando el gusano se encuentra a temperatura ambiente, su actividad disminuye y su producción de energía se vuelve más lenta.

El hallazgo podría explicar por qué el organismo parece estar diseñado biológicamente para vivir en un ambiente que resultaría extremo para muchas otras especies.

Puede reproducirse sin encontrar pareja

La supervivencia en las profundidades no depende únicamente de soportar el calor.

En un mundo donde los individuos pueden estar separados por grandes distancias, encontrar una pareja podría ser prácticamente imposible. El “gusano del diablo” parece haber encontrado una solución evolutiva.

Al menos algunos ejemplares pueden reproducirse mediante partenogénesis, es decir, producir descendencia sin necesidad de un macho.

Esta característica podría permitir que una hembra aislada colonice nuevos espacios subterráneos y genere descendientes aunque no encuentre otro miembro de su especie.

El primer ejemplar estudiado fue particularmente importante porque murió después de sufrir daños durante su extracción. Sin embargo, antes de morir produjo ocho huevos viables, lo que permitió continuar la investigación en laboratorio.

Hasta ahora, los científicos no han encontrado machos de Halicephalobus mephisto, por lo que todavía quedan preguntas sobre la reproducción de esta especie.

¿Llegó desde la superficie?

Uno de los mayores enigmas continúa sin respuesta: ¿cómo llegó este animal hasta las profundidades?

Una hipótesis plantea que los nematodos pudieron desplazarse desde ambientes superficiales a través del agua que penetra en las grietas de la corteza terrestre.

Los movimientos de las rocas y la actividad sísmica podrían haber favorecido ese proceso durante periodos prolongados.

La posibilidad resulta especialmente interesante porque algunos microorganismos encontrados en el subsuelo parecen haber permanecido aislados durante periodos enormes de tiempo.

Esto sugiere que debajo de la superficie terrestre podría existir una biosfera mucho más antigua y extensa de lo que imaginábamos.

Investigaciones científicas han confirmado que el subsuelo profundo alberga una diversidad considerable de microorganismos y algunos organismos multicelulares, lo que ha obligado a replantear los límites de la vida terrestre.

¿Podría sobrevivir la vida después de una catástrofe?

La existencia de organismos capaces de vivir tan profundamente también plantea un escenario sorprendente.

Si algún acontecimiento extremo destruyera buena parte de la vida en la superficie, las comunidades subterráneas podrían quedar protegidas de algunos de sus efectos.

El subsuelo ofrece aislamiento, agua y fuentes de energía que no dependen directamente de la luz solar. Para determinados microorganismos, incluso la superficie terrestre podría ser un ambiente menos estable que las profundidades.

Por eso, estudiar al “gusano del diablo” no consiste únicamente en conocer una especie extraña.

También permite entender hasta dónde puede llegar la capacidad de adaptación de la vida y cuáles podrían ser sus límites.

Además, estos descubrimientos tienen implicaciones para la exploración espacial. Si organismos complejos pueden vivir bajo kilómetros de roca en la Tierra, la posibilidad de encontrar vida en el subsuelo de otros planetas o lunas podría merecer mucha más atención.

El pequeño Halicephalobus mephisto, oculto en la oscuridad de una mina sudafricana, se ha convertido así en una pieza clave para una pregunta mucho mayor: ¿cuántos lugares aparentemente inhabitables podrían estar llenos de vida que todavía no hemos descubierto?

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