Las recientes inundaciones en Dubái, que dejaron a la ciudad paralizada, han desatado preguntas sobre la efectividad de la siembra de nubes como método para controlar el clima. Aunque esta técnica tiene décadas de antigüedad, los expertos meteorológicos no creen que haya tenido un papel significativo en las fuertes precipitaciones que afectaron a los Emiratos Árabes Unidos.
La siembra de nubes ha sido objeto de controversia en la comunidad meteorológica debido a la dificultad para demostrar su eficacia. Aunque puede inducir la lluvia, no puede generar las cantidades masivas de agua que provocaron las inundaciones en Dubái. Según Ryan Maue, ex científico jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU., la siembra de nubes no puede crear lluvias torrenciales de la nada.
Los meteorólogos señalan que las lluvias extremas en Dubái son consistentes con el cambio climático inducido por el hombre. La predicción de estas fuertes lluvias días antes del evento sugiere que no fueron causadas por la siembra de nubes. Tomer Burg, investigador de ciencias atmosféricas, menciona que los modelos informáticos pronosticaron la cantidad de lluvia días antes del evento, lo cual es una indicación de que fue un fenómeno natural.
Expertos como Michael Mann, de la Universidad de Pennsylvania, y Friederike Otto, del Imperial College de Londres, resaltan que las precipitaciones intensas son cada vez más comunes debido al calentamiento global, que permite que la atmósfera retenga más humedad.
Aunque la siembra de nubes puede tener un efecto marginal en el clima, los científicos advierten que no puede controlar fenómenos meteorológicos extremos como las tormentas tropicales en Dubái. En última instancia, la comunidad científica enfatiza que centrarse en la siembra de nubes desvía la atención del cambio climático y de la necesidad de abordar sus causas subyacentes.
Redacción / El Telégrafo
