Hamás acepta el plan de Donald Trump para abandonar su armamento en Gaza, aunque estableció una condición central: Israel deberá retirar sus fuerzas de la Franja y detener las acciones que el grupo considera agresiones.
El anuncio fue realizado este viernes y modifica la posición que Hamás había mantenido anteriormente frente a la propuesta de desarme.
La organización indicó que la entrega del armamento pesado deberá acompañarse de garantías políticas y de seguridad para avanzar en la siguiente fase del acuerdo de alto el fuego.
Hamás plantea condiciones para entregar las armas
La propuesta contempla que las armas pesadas entregadas por Hamás sean almacenadas bajo la responsabilidad del Comité Nacional para la Administración de Gaza.
Este organismo forma parte de la estructura planteada por la Junta de Paz.
Además, Hamás pidió que se desplieguen fuerzas internacionales de protección en el territorio.
El grupo también incluyó entre sus condiciones el reconocimiento del derecho a la autodeterminación y la posibilidad de establecer un Estado palestino independiente.
La postura deja claro que el desarme estaría vinculado a otros compromisos políticos y militares.
Por tanto, el anuncio no significa que la organización vaya a entregar sus armas de forma inmediata sin recibir garantías a cambio.
La propuesta contempla reconstruir Gaza
El desarme de Hamás forma parte de la segunda etapa del plan de alto el fuego promovido por Estados Unidos.
La misma fase contempla iniciar acciones de reconstrucción en Gaza después de los efectos provocados por la guerra.
Donald Trump explicó que la retirada de las fuerzas israelíes se produciría conforme se complete el proceso de desarme.
El presidente estadounidense también planteó la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización.
Esta estructura trabajaría con una nueva policía palestina para asumir responsabilidades de seguridad dentro del territorio.
Trump señaló que el objetivo final es facilitar la administración de Gaza mediante un nuevo gobierno palestino.
Israel mantiene su propia condición
La propuesta enfrenta un obstáculo importante debido a la posición del Gobierno israelí.
Un alto funcionario de Israel señaló que las Fuerzas de Defensa de Israel no se retirarán de la actual “Línea amarilla” hasta comprobar un desarme auténtico de Hamás.
Danny Danon, embajador israelí ante Naciones Unidas, manifestó que su país está dispuesto a implementar el acuerdo, pero pidió verificar las acciones del grupo palestino.
La postura es distinta a la de Itamar Ben Gvir.
El ministro de Seguridad Nacional, perteneciente a la extrema derecha israelí, rechazó el borrador divulgado por la Junta de Paz.
Ben Gvir argumentó que detener las operaciones contra Hamás podría permitir que la organización recuperara capacidad para atacar nuevamente.
Mediadores preparan nuevas negociaciones
Egipto, Qatar y Turquía participaron en los esfuerzos diplomáticos para conseguir que Hamás aceptara el marco del acuerdo.
Ahora, El Cairo será sede de una reunión relacionada con la segunda etapa del alto el fuego.
Las negociaciones deberán abordar la manera en que se aplicarán los compromisos y cómo se verificará el desarme.
La situación también estará marcada por la desconfianza existente después de casi tres años de guerra.
Hamás había rechazado en abril una propuesta anterior de desarme. Sin embargo, posteriormente Khalil al-Hayya asumió el liderazgo político del grupo y encabezó una nueva etapa de conversaciones.
El dirigente ya había participado en negociaciones indirectas con mediadores de Egipto y Qatar.
Una tregua con grandes desafíos
El conflicto comenzó después del ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre de 2023, que dejó aproximadamente mil 200 muertos y 251 personas tomadas como rehenes.
Israel respondió con una ofensiva militar en Gaza que, según el Ministerio de Salud del territorio, ha causado más de 73 mil muertes.
La destrucción de infraestructura y viviendas ha agravado la situación humanitaria para la población palestina.
Por ello, cualquier acuerdo deberá resolver no solamente el desarme, sino también las condiciones para una eventual reconstrucción.
El plan establece una secuencia en la que Hamás entrega sus armas y, posteriormente, Israel avanza en su retirada.
Sin embargo, las posiciones públicas de ambas partes muestran que todavía existe una diferencia fundamental sobre qué debe ocurrir primero.
Hamás exige la salida de las tropas israelíes como condición para avanzar, mientras Israel insiste en que el desarme debe concretarse antes de retirar sus fuerzas.
El éxito del acuerdo dependerá de que los mediadores consigan establecer mecanismos verificables y mantener abiertas las negociaciones.
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