El retiro de Carlos Alcaraz del Abierto de Barcelona representa una baja sensible para el torneo y también un punto de inflexión en una temporada que hasta ahora había sido de alto rendimiento para el número dos del mundo, quien ahora enfrenta su primer gran obstáculo físico del año.
El episodio comenzó durante su partido de primera ronda ante Otto Virtanen, donde el español se impuso en sets corridos por 6-4 y 6-2. Sin embargo, más allá del resultado, el encuentro estuvo marcado por señales progresivas de incomodidad en la muñeca derecha, una zona clave para su estilo de juego agresivo y basado en la potencia.
Aunque logró cerrar el partido con victoria, el desgaste fue evidente. La transición inmediata desde la final del Masters de Montecarlo —disputada apenas 48 horas antes ante Jannik Sinner— parece haber sido un factor determinante en la sobrecarga física que terminó derivando en lesión.
El miércoles siguiente al debut, la ausencia de Alcaraz en la sesión de entrenamiento programada para preparar su duelo ante Tomáš Macháč encendió las primeras dudas serias sobre su continuidad en el certamen.
Horas más tarde, las pruebas médicas confirmaron lo que ya se sospechaba en su entorno: la lesión era más seria de lo esperado, obligando al jugador a tomar una decisión preventiva para evitar consecuencias mayores en el corto y mediano plazo.
“Después de las pruebas, hemos visto que es una lesión más seria de lo que todos nos esperábamos. Tengo que escuchar a mi cuerpo y que no me repercuta en el futuro”, explicó el propio Alcaraz, dando prioridad a su recuperación sobre la competencia inmediata.
El tenista español también expresó su frustración por el momento en el que llega esta pausa obligada: “Con mucha tristeza tengo que volver a casa a empezar la recuperación lo antes posible con mi equipo”.
De acuerdo con su planificación inicial, el regreso de Alcaraz estaría contemplado para los torneos de Madrid y Roma, antes de afrontar Roland Garros, donde buscará defender su estatus como uno de los grandes favoritos del circuito.
Con un registro de 22 victorias y 3 derrotas en lo que va del año, además de los títulos en Australia y Qatar, el español mantiene una temporada de élite, aunque ahora deberá demostrar resiliencia fuera de la pista.
