Migrantes revelan violencia en la frontera entre Grecia y Turquía tras una serie de denuncias sobre prácticas ilegales.
De acuerdo con una investigación internacional, autoridades habrían permitido o coordinado el uso de migrantes para ejecutar devoluciones forzadas hacia Turquía.
Los testimonios describen golpizas, robos y tratos degradantes, así como condiciones inhumanas durante los traslados en zonas cercanas al río Evros.
Organismos de derechos humanos advierten que estos hechos podrían constituir violaciones graves al derecho internacional y a las políticas de asilo de la Unión Europea.
El gobierno de Grecia no ha respondido de forma detallada a las acusaciones, mientras continúan las investigaciones y presiones internacionales.
El caso refleja el creciente endurecimiento de las fronteras europeas y el impacto que esto tiene sobre miles de migrantes que buscan protección.
