Ormuz abre ruta clave del petróleo y reactiva comercio global tras tensiones en Medio Oriente que afectaron el suministro energético mundial.
El estrecho, controlado en gran parte por Irán, había sido utilizado como herramienta de presión geopolítica durante el conflicto con Estados Unidos e Israel, limitando el paso de embarcaciones.
Con la tregua en curso, el tránsito marítimo se normaliza, permitiendo nuevamente el flujo de millones de barriles de petróleo diarios hacia mercados internacionales.
Este corredor es uno de los más importantes del mundo, ya que transporta cerca de una quinta parte del suministro energético global, incluyendo petróleo y gas natural licuado.
La reapertura también responde a esfuerzos diplomáticos impulsados por mediadores internacionales, que buscan evitar una crisis energética mayor y estabilizar la región.
Aunque el panorama sigue siendo incierto, la medida representa un respiro para la economía global, que había resentido el impacto del conflicto en los precios del combustible.
