Ormuz se ha consolidado como un punto determinante en el equilibrio energético mundial, al convertirse en un factor clave dentro del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Ormuz es una vía marítima esencial para el transporte de petróleo, gas y otros recursos estratégicos, por donde transitan diariamente millones de barriles que abastecen a gran parte del mundo.
En medio de la guerra, Irán ha utilizado el estrecho como una herramienta de presión geopolítica, restringiendo el paso de embarcaciones y generando un impacto directo en los mercados internacionales y en la estabilidad económica de diversos países.
El bloqueo parcial y las amenazas han reducido significativamente el tráfico marítimo, afectando especialmente a economías dependientes del suministro energético proveniente del Golfo.
A pesar de los intentos diplomáticos y acuerdos temporales, el futuro de Ormuz continúa siendo incierto y su control seguirá influyendo en las decisiones políticas y económicas a nivel global.
