La posible permanencia de Ulises Carlin al frente de la Tesorería General de Nuevo León se perfila como uno de los movimientos clave del Gobierno estatal en el contexto de la discusión del Presupuesto 2026.
Tras la salida de Carlos Garza Ibarra, el actual consejero jurídico asumiría como encargado del despacho, sin requerir ratificación inmediata del Congreso al tratarse de una designación administrativa.
Legisladores locales han señalado que, aunque Carlin cuenta con perfil técnico, su continuidad deberá evaluarse en función de la relación que logre establecer con el Poder Legislativo, particularmente en temas financieros y presupuestales.
El contexto no es menor: el Gobierno estatal y el Congreso mantienen diferencias sobre el manejo del gasto, la deuda y la distribución de recursos para 2026.
En este escenario, la Tesorería se convierte en un punto estratégico para lograr acuerdos que permitan estabilidad financiera y gobernabilidad en el estado.
Redacción/El Telégrafo
