El Departamento de Defensa de Estados Unidos publicó el 23 de octubre una nueva serie de documentos desclasificados sobre objetos voladores no identificados (ovnis), entre los que destaca el testimonio de agentes federales que aseguraron haber observado un objeto negro con forma triangular que se elevó sobre una zona montañosa, permaneció suspendido en el aire y después se desplazó a gran velocidad sin producir ruido perceptible.
El avistamiento habría ocurrido en junio de 2026, cerca de una instalación relacionada con la seguridad nacional en el oeste de Estados Unidos. La ubicación exacta fue reservada en los documentos por motivos de seguridad.
Los testimonios quedaron registrados en dos expedientes oficiales: un memorando de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO, por sus siglas en inglés), perteneciente al Departamento de Defensa, y una declaración firmada que los agentes proporcionaron al Buró Federal de Investigaciones (FBI).
Según los relatos, el objeto tenía una superficie negra mate, no reflectante y aparentemente uniforme. Los testigos estimaron que su envergadura se encontraba entre nueve y 15 pies, equivalentes aproximadamente a 2.7 y 4.6 metros, mientras que su profundidad sería de entre seis y nueve pies.
Los agentes señalaron que la estructura se parecía a un dron con alas en forma de delta, aunque describieron características que no pudieron explicar durante la observación.
La publicación forma parte de la séptima entrega de documentos sobre fenómenos anómalos no identificados difundida por el Gobierno estadounidense, dentro de un programa de desclasificación impulsado por el presidente Donald Trump.
De acuerdo con el memorando de la AARO, los agentes observaron el objeto sobre una cresta montañosa durante el anochecer, después de que un tercer elemento de seguridad alertara sobre su presencia.
Los testigos se desplazaron para obtener una mejor perspectiva y observaron una estructura triangular oscura que comenzó a elevarse de manera vertical, sin inclinarse ni mostrar movimientos laterales perceptibles.
El documento señala que el objeto ascendió aproximadamente entre 200 y 300 pies, es decir, entre 61 y 91 metros, mientras mantenía una orientación estable.
Uno de los detalles que más llamó la atención de los investigadores fue la ausencia de sonido. Según los agentes, durante el ascenso no escucharon ruido de motor, rotores ni otros sonidos que asociaran con el desplazamiento de una aeronave.
También afirmaron que el objeto no mostraba una estructura convencional claramente identificable, como cabina, entradas de aire o superficies de control.
Cuando alcanzó la altura descrita en el reporte, el objeto habría detenido su desplazamiento y permanecido inmóvil durante aproximadamente 20 segundos.
Posteriormente, según el relato incorporado al memorando, aceleró hasta alcanzar una velocidad que los observadores compararon con la de un avión de combate. Los agentes perdieron de vista la estructura en cuestión de segundos.
El informe sostiene que el silencio continuó durante la fase de aceleración y que no observaron humo, polvo, estelas ni alteraciones visibles en el terreno.
Estas características corresponden a las declaraciones de los testigos y a la descripción registrada por los investigadores. Los documentos publicados no aportan una medición instrumental independiente que permita establecer con precisión la velocidad alcanzada ni determinar el sistema de propulsión del objeto.
Otro aspecto incluido en los documentos fue la observación del objeto mediante un dispositivo infrarrojo, instrumento que permite identificar diferencias de temperatura a partir de la radiación térmica.
Los agentes indicaron que la estructura aparecía más caliente que el ambiente y presentaba una distribución térmica relativamente uniforme en toda su superficie.
En el reporte no se identificaron zonas de calor concentrado ni gases de escape visibles que permitieran asociar de manera clara el objeto con un sistema de propulsión convencional.
Sin embargo, una firma térmica uniforme no permite concluir por sí sola que una aeronave utilice una tecnología desconocida. Para determinar su funcionamiento sería necesario contar con mediciones verificables, imágenes técnicas suficientes y otros datos que permitieran analizar el fenómeno.
Tras el avistamiento, se realizó una inspección terrestre en una zona de cañones cercana. La búsqueda del día siguiente no encontró restos, marcas de impacto ni daños visibles en la vegetación, según el memorando.
Los agentes tampoco reportaron efectos físicos sobre las personas que presenciaron el fenómeno.
La falta de restos o daños no permite establecer qué era el objeto ni confirmar si se trataba de una aeronave experimental, un dron u otro tipo de fenómeno.












