Sanciones de Estados Unidos están complicando las operaciones humanitarias de la ONU en Cuba, donde miles de toneladas de alimentos permanecen almacenadas debido a la falta de combustible y a nuevas dificultades logísticas.
Las agencias internacionales encargadas de la asistencia humanitaria enfrentan problemas para distribuir suministros básicos en distintas regiones de la isla. La escasez de diésel ha limitado el transporte terrestre y ralentizado las entregas previstas para este año.
El Programa Mundial de Alimentos mantiene miles de toneladas de productos en puertos y centros de almacenamiento, mientras que otros organismos internacionales reportan retrasos similares en la movilización de ayuda destinada a sectores vulnerables.
La ONU estima que necesita millones de litros de combustible para garantizar el funcionamiento normal de sus operaciones durante los próximos meses. Sin embargo, conseguir ese recurso se ha convertido en un reto debido a las condiciones económicas y comerciales actuales.
Las restricciones impuestas por Washington también han generado preocupación entre compañías de transporte marítimo internacional. Algunas navieras han decidido revisar sus operaciones relacionadas con Cuba antes de aceptar nuevos cargamentos.
Analistas consideran que esta situación podría prolongar los tiempos de entrega de alimentos, suplementos nutricionales y otros insumos esenciales, en un momento en que la población cubana enfrenta dificultades económicas y problemas de abastecimiento.
Mientras continúan las gestiones para encontrar soluciones, los organismos humanitarios mantienen esfuerzos para evitar que la ayuda destinada a miles de familias permanezca detenida por más tiempo.
