Scream 7, una de las películas más esperadas del año, llega este 26 de febrero cargada de sangre y tensión. Ghostface vuelve a hacer de las suyas y, aunque Sidney Prescott sigue siendo uno de los corazones de la saga, ahora la historia también pone el foco en su hija, Tatum.
La oscuridad regresa con fuerza. Pine Grove, el pueblo donde Sidney pensó que por fin podría estar a salvo, se convierte en el escenario del horror. La cinta presenta nuevos personajes, pero también juega mucho con la nostalgia, algo que los fans agradecerán. Y sí, vale la pena preguntarse: ¿era necesario hacer otra película? Desde mi punto de vista, sí. El slasher funciona, hay mucha sangre y muertes bastante creativas, de esas que hasta te hacen hacer un gesto incómodo en la butaca.
Quienes han seguido la saga desde 1996 saben que Ghostface no avisa, simplemente aparece y ataca. Y aunque hay caras nuevas, lo verdaderamente atrapante sigue siendo Sidney. Ahora en su papel de madre, marcada por un pasado terrorífico, hace todo lo posible por proteger a su familia. Esa es la esencia que mantiene viva la franquicia.
Y sobre quién está detrás de la máscara… ¿te lo imaginaste? Puede que en los primeros 30 minutos creas tener la respuesta, parece obvio, pero la historia no juega tan fácil. Cuando finalmente se revela, puede que te sorprenda o que digas “lo veía venir”, pero no de la manera en que pensabas.
Las escenas son intensas y están bien logradas. Creo que es una película que disfrutarán mucho más los verdaderos fans, aunque también puede atrapar a cualquiera que quiera adentrarse en un slasher casi perfecto. No es confusa, solo necesitas conocer un poco del universo Scream para disfrutarla al máximo.
En cuanto a actuaciones, Neve Campbell, Courteney Cox e Isabel May hacen un trabajo sólido que sostiene la historia y le da ese peso emocional que siempre ha distinguido a la saga.










