Sentencian las autoridades ucranianas que el reciente ataque ruso contra Kyiv ha sido el más masivo registrado en meses, utilizando 70 misiles y 500 drones. La ofensiva, que duró más de once horas, impactó zonas residenciales y dejó al menos 18 personas fallecidas. Los equipos de emergencia continúan trabajando entre los escombros para localizar a las víctimas desaparecidas tras el caos.
Vitali Klitschkó, alcalde de la capital, declaró un día de luto oficial mientras confirmaba que unas 90 personas resultaron heridas. Los proyectiles afectaron estaciones de ambulancias y edificios de gran altura en diversos distritos. Los residentes, que llevan años viviendo bajo el asedio, describen escenas devastadoras de destrucción, cristales rotos y cenizas cubriendo las calles principales de la ciudad.
El gobierno ucraniano calificó estos actos como deliberados contra la población civil, rechazando las afirmaciones rusas sobre objetivos militares. Expertos señalan que esta nueva táctica rusa, combinando drones y misiles de forma prolongada, busca desgastar las defensas aéreas del país. Ante la gravedad de la situación, el presidente Zelensky reiteró su urgente llamado a los socios internacionales para recibir suministros críticos.
