Tensión en congreso FIFA por saludo entre Palestina e Israel

El Congreso de la FIFA dejó una de las imágenes más tensas de los últimos años. El presidente de la Asociación Palestina de Futbol, Jibril Rajoub, rechazó el saludo con Basim Sheikh Suliman, vicepresidente de la federación israelí, en un gesto que evidenció el trasfondo político que rodea al balompié internacional.

La escena se produjo en Vancouver, cuando el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, convocó a ambos dirigentes al escenario tras sus intervenciones. La tensión fue evidente desde el primer instante: no hubo acercamiento, ni protocolo, ni diálogo visible. Rajoub, inconforme, optó por retirarse del estrado antes de concretar cualquier gesto institucional, dejando un ambiente cargado ante los delegados.

En su mensaje, el representante palestino volvió a poner sobre la mesa las acusaciones contra Israel, señalando presuntas faltas a los reglamentos del organismo, particularmente por la inclusión de clubes asentados en territorios de Cisjordania dentro de su estructura competitiva. A pesar de estos reclamos, la FIFA decidió previamente no aplicar sanciones, argumentando que se trata de un caso de alta complejidad jurídica y política.

Ante el momento incómodo, Infantino intentó enviar un mensaje de unidad: “Trabajemos juntos para dar esperanza a los niños”.

El conflicto, sin embargo, no se detiene ahí. Rajoub confirmó que el tema será llevado al Tribunal de Arbitraje Deportivo, en busca de una resolución que obligue a revisar la postura del organismo. En paralelo, la FIFA ya había sancionado a la federación israelí con una multa económica por conductas relacionadas con discriminación y abuso, lo que incrementa la presión sobre el caso.

No obstante, la postura palestina se mantiene firme y sin matices: “Israel debería ser sancionado por violar los estatutos de la FIFA y los derechos humanos”.

Lo ocurrido en el Congreso no fue un hecho aislado, sino el reflejo de una disputa que sigue escalando en el terreno institucional. La FIFA, una vez más, queda en el centro de un conflicto donde el futbol se entrelaza con intereses políticos y legales que aún están lejos de resolverse.

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