El aumento en la tensión entre Estados Unidos e Irán ha comenzado a impactar de manera directa en los mercados energéticos, llevando el precio del petróleo por encima de los 114 dólares por barril.
El alza se produce luego de que el presidente Donald Trump emitiera un ultimátum a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, advirtiendo posibles ataques a infraestructura clave si no se cumple con la exigencia.
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más importantes para el tránsito de petróleo a nivel mundial, por lo que cualquier interrupción repercute de forma inmediata en los precios internacionales.
Durante el fin de semana, la situación se tornó más compleja tras reportes de enfrentamientos militares, lo que incrementó la incertidumbre en los mercados.
Irán, actor clave dentro de la OPEP+, ha mantenido restringido el paso por esta vía estratégica, afectando el flujo de crudo hacia distintos mercados.
Aunque productores internacionales han planteado un aumento en la producción, la persistencia del conflicto genera dudas sobre la estabilidad del suministro.
El contexto actual refleja cómo los factores geopolíticos continúan siendo determinantes en la variación de los precios del petróleo y sus derivados a nivel global.
