El gobierno de Estados Unidos continúa ejecutando su ofensiva naval contra el narcotráfico en América Latina mediante la operación conocida como “Lanza del Sur”, que esta semana volvió a dejar un saldo mortal tras ataques en el Pacífico y el Caribe.
De acuerdo con reportes militares, las fuerzas estadounidenses destruyeron tres embarcaciones que transitaban por rutas utilizadas históricamente por organizaciones criminales para mover drogas hacia Norteamérica.
Las autoridades aseguran que los ataques se basaron en inteligencia que vinculaba directamente a las embarcaciones con redes criminales internacionales y organizaciones clasificadas como terroristas.
Desde septiembre de 2025, esta estrategia ha incluido múltiples ataques marítimos contra embarcaciones sospechosas en el hemisferio occidental, en lo que Washington define como una política frontal contra el “narcoterrorismo”.
No obstante, organizaciones civiles y expertos en derecho internacional han cuestionado la falta de evidencia pública en algunos casos, lo que mantiene el debate abierto sobre la legalidad de estas acciones.











