Ballenas grises protagonizan un fenómeno preocupante en la bahía de San Francisco, donde el incremento de muertes revela cambios profundos en el ecosistema marino.
Los científicos han detectado que estos animales están llegando más delgados y en peores condiciones físicas, lo que sugiere dificultades para alimentarse durante su migración.
El desplazamiento hacia nuevas zonas, como la bahía, podría estar relacionado con la reducción de alimento en sus hábitats tradicionales, obligándolas a adaptarse.
No obstante, esta adaptación las expone a nuevos peligros, principalmente el tráfico marítimo, que ha sido identificado como una de las principales causas de mortalidad.
Además, el descenso en la población total y la baja reproducción generan dudas sobre la capacidad de recuperación de la especie en el corto plazo.
Especialistas advierten que estas muertes no solo afectan a las ballenas, sino que son un indicador de desequilibrios mayores en los océanos.
