La expansión del brote de ébola en África encendió las alertas internacionales luego de que un médico misionero estadounidense resultara contagiado en la República Democrática del Congo (RDC).
El paciente, identificado como Peter Stafford, contrajo el virus mientras brindaba atención médica en el Hospital Nyankunde, en la provincia de Ituri, una de las regiones más afectadas por el actual brote.
Hasta ahora, las autoridades sanitarias reportan alrededor de 350 casos sospechosos y 91 muertes probables relacionadas con la enfermedad.
La cepa detectada corresponde a la variante Bundibugyo, considerada poco frecuente y especialmente preocupante debido a que no existen vacunas ni tratamientos aprobados para combatirla.
Tras confirmarse el caso del médico estadounidense, el gobierno de Estados Unidos activó controles sanitarios en aeropuertos y suspendió temporalmente visas para viajeros provenientes de la RDC, Uganda y Sudán del Sur.
Además, Washington inició gestiones para trasladar al paciente a Alemania, donde recibirá atención especializada.
Otros dos misioneros vinculados al caso permanecen aislados en cuarentena, aunque sin presentar síntomas hasta el momento.
Los CDC indicaron que el riesgo de propagación dentro de Estados Unidos es considerado bajo.
El brote también alcanzó a Sudán del Sur, país que confirmó su primer caso de ébola en la localidad fronteriza de Nabiapai.
Las autoridades sanitarias sudanesas informaron que el paciente ya se encuentra aislado y bajo observación, mientras continúan los operativos de rastreo de contactos.
Como parte de las medidas preventivas regionales, Ruanda decidió cerrar temporalmente su frontera terrestre con la República Democrática del Congo.
La OMS alertó que esta emergencia ocurre mientras el organismo enfrenta limitaciones presupuestales y al mismo tiempo monitorea otros brotes internacionales como hantavirus, mpox, gripe aviar H5N1 y sarampión.









