Crisis poblacional en China marca un punto crítico tras años de descenso en la natalidad y el fracaso de medidas para incentivar a las familias.
La segunda economía más grande del mundo enfrenta un desafío que podría redefinir su futuro: cada vez nacen menos niños y la población envejece rápidamente. A pesar de eliminar restricciones como la política del hijo único, los cambios no han tenido el impacto esperado.
Factores como el alto costo de la vivienda, la educación y el cuidado infantil han influido en la decisión de muchas parejas de no ampliar sus familias. A esto se suma una cultura laboral exigente que deja poco espacio para la vida personal.
El problema también tiene raíces históricas. Décadas de control poblacional alteraron la estructura demográfica, generando un desequilibrio que hoy se refleja en millones de hombres sin posibilidad de encontrar pareja.
Especialistas advierten que esta tendencia podría tener consecuencias globales, afectando mercados, producción y sistemas económicos, mientras China busca soluciones que hasta ahora no han logrado revertir la situación.










