En las calles de La Habana, los autobuses turísticos circulan casi vacíos y los emblemáticos autos clásicos esperan pasajeros que no llegan. La crisis de combustible en Cuba está afectando directamente a unas 300.000 personas que dependen del turismo.
Los apagones duran horas, las gasolineras registran largas filas y muchos conductores prefieren guardar la poca gasolina disponible. “Cuando se acaba, me voy a casa”, resume un chofer privado.
La falta de petróleo ha provocado cierres temporales de hoteles y cancelaciones de vuelos. Turistas extranjeros temen quedar varados ante la escasez de combustible en aeropuertos.
Para muchas familias, el turismo representa su principal sustento. La caída de visitantes profundiza una crisis económica marcada también por escasez de alimentos y medicamentos.
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-Lizbeth Ledezma








