La Guardia Revolucionaria de Irán elevó la tensión en Oriente Medio al advertir sobre posibles ataques a instalaciones de empresas tecnológicas estadounidenses en la región.
Las compañías Microsoft, Apple y Google fueron señaladas por autoridades iraníes, que las acusaron de actividades de espionaje.
En este contexto, Irán denunció una nueva ola de ataques contra infraestructura civil en Teherán y otras ciudades, en medio del conflicto con Estados Unidos e Israel.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump llamó a sus aliados a intervenir en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético mundial.
La situación refleja una creciente escalada en la región, con implicaciones tanto geopolíticas como económicas a nivel global.









