Filipinas activó una amplia respuesta de emergencia después del terremoto de magnitud 7.8 que golpeó la isla de Mindanao y provocó la muerte de al menos 35 personas.
El presidente Ferdinand Marcos informó que las autoridades coordinan acciones de rescate, vigilancia y apoyo en todas las zonas afectadas por el desastre natural.
El sismo causó el colapso de escuelas, centros comerciales y otras estructuras, además de afectar los servicios de electricidad y telecomunicaciones en diversas comunidades.
Las autoridades estiman que alrededor de 10 mil familias resultaron afectadas por el terremoto, mientras continúan las labores para localizar a personas desaparecidas.
Los organismos de protección civil mantienen la alerta debido a las constantes réplicas que siguen registrándose en la región.











