El caso fue descubierto en 2020, cuando la Policía Federal de Brasil inició una investigación sobre una organización dedicada al amaño de partidos de fútbol. Tras dos años de investigación, la Fiscalía presentó la denuncia y el juez encargado del caso decidió aceptarla.
La investigación también involucra a nueve apostadores que, según la Fiscalía, habrían establecido contactos con los jugadores para influir en los resultados de los partidos, mediante el pago de sobornos.
Si los acusados son encontrados culpables, podrían enfrentar penas de hasta cuatro años de prisión. Además, los futbolistas implicados podrían ser sancionados por las autoridades deportivas brasileñas, incluyendo la suspensión de por vida para jugar al fútbol.
