Las películas postapocalípticas suelen apostar por destrucción, persecuciones y grandes dosis de acción, pero La Guerra de los Últimos toma un camino diferente. La cinta presenta un mundo gris, vacío y prácticamente destruido, donde sobrevivir se ha convertido en la única prioridad.
Jacob Elordi interpreta a Hig, un piloto que vive aislado en un refugio junto a Bangley, un militar experto en supervivencia interpretado por Josh Brolin, y su perro. La humanidad ha sido devastada por una pandemia y los pocos sobrevivientes deben enfrentarse no solo a las condiciones del nuevo mundo, sino también a otros seres humanos que representan una amenaza.
Todo cambia cuando Hig consigue captar una señal de radio que podría indicar que todavía hay personas con vida. Decidido a descubrir quién está detrás de ella, abandona la seguridad de su refugio y emprende un viaje que lo lleva hasta Cima, interpretada por Margaret Qualley.
A partir de ahí, la película deja un poco de lado la acción para concentrarse en la soledad y la necesidad de encontrar una razón para seguir adelante. Aunque hay escenas de tensión y algunos momentos de acción bastante buenos, no es una película que mantenga ese ritmo durante toda la historia.
Visualmente, La Guerra de los Últimos consigue transmitir muy bien la sensación de un mundo que ya no es el mismo. El elenco también es uno de sus puntos fuertes, especialmente por la combinación de Elordi, Brolin y Qualley.
Sin embargo, el final puede dejar más preguntas que respuestas. Es inesperado y, al menos en mi caso, resultó un tanto extraño de entender. Da la impresión de que la historia quería llevarnos hacia un punto concreto, pero la conclusión no termina de explicar claramente cuál era ese objetivo.
Aun así, es una película entretenida y con una propuesta diferente dentro del género. No ofrece acción constante, pero sí una historia de supervivencia con buenas actuaciones, un lado interesante y momentos que consiguen mantener la atención.
Se estrena el 27 de septiembre.
