El Aeropuerto Internacional de Monterrey se prepara para una nueva etapa de ampliación y modernización con una inversión de alrededor de 8 mil millones de pesos contemplada dentro del programa de desarrollo de Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) para el periodo 2026-2030. El proyecto incluye obras en las terminales, mejoras en la infraestructura operativa y la incorporación de tecnología para atender el crecimiento del tráfico aéreo en Nuevo León.
La intervención busca incrementar la capacidad de atención de la terminal regiomontana, mejorar el desplazamiento de los pasajeros y facilitar las operaciones de las aerolíneas. Entre los principales cambios destacan la ampliación de la Terminal A, la construcción de una nueva sala de reclamo de equipaje, la conexión entre áreas del aeropuerto y la rehabilitación de la pista principal.
De acuerdo con los planes presentados por la operadora, el aeropuerto busca elevar su capacidad anual de aproximadamente 15 millones a 18 millones de pasajeros. Para lograrlo, las obras se desarrollarán por etapas, con aperturas progresivas durante 2027 y la expectativa de que la mayor parte del proyecto esté habilitada hacia diciembre de ese año.
La ampliación ocurre en un contexto de crecimiento económico e industrial para Nuevo León, donde la actividad empresarial, el turismo de negocios y la llegada de visitantes incrementan la demanda de conexiones aéreas. Sin embargo, el desafío no se limita a construir más espacios: también será necesario que las instalaciones y los servicios respondan a las necesidades de quienes utilizan diariamente la terminal.
Más espacio para equipaje y pasajeros
Uno de los cambios más importantes se concentrará en la Terminal A, donde se proyecta una ampliación de la superficie para ofrecer mayor capacidad de atención y mejorar la distribución de los usuarios.
Según la información presentada sobre el proyecto, el espacio pasará de alrededor de 40 mil a más de 100 mil metros cuadrados. La intervención contempla ampliar áreas de circulación y documentación, así como reorganizar instalaciones que forman parte del recorrido de los viajeros desde su llegada al aeropuerto hasta el abordaje.
La intención es contar con espacios más amplios para atender el incremento de pasajeros y reducir las dificultades que pueden presentarse cuando coinciden varias operaciones aéreas. La concentración de personas en mostradores, pasillos y áreas de espera representa uno de los retos para una terminal que necesita responder a una demanda creciente.
Entre las obras principales se encuentra una nueva sala de reclamo de equipaje de aproximadamente 4 mil 150 metros cuadrados. Esta área contará con cinco bandas transportadoras de unos 110 metros cada una, diseñadas para atender llegadas simultáneas y procesar hasta 2 mil 500 maletas por hora.
La capacidad permitirá distribuir el equipaje de varios vuelos en un espacio diseñado para manejar un mayor volumen de operaciones. Con ello, se busca mejorar la entrega de maletas y reducir la saturación que puede producirse cuando distintos aviones llegan en periodos cercanos.
El proyecto también contempla transportadores eléctricos para pasajeros y nuevas conexiones entre instalaciones, con la finalidad de facilitar el tránsito dentro del aeropuerto.
La primera etapa de la ampliación de la Terminal A registra avances importantes y tiene prevista su apertura durante la primera quincena de enero de 2027. Otras áreas se incorporarán gradualmente a lo largo del año, de acuerdo con el calendario anunciado por la operadora.
Conectarán las terminales para facilitar los traslados
Otro de los puntos contemplados es la construcción de una conexión entre la Terminal A y la Terminal C, mediante un nuevo pasillo de desembarque o puente de conexión.
La medida busca facilitar el traslado de los pasajeros entre las instalaciones y reducir la necesidad de recorrer trayectos provisionales o exponerse a las condiciones del exterior durante algunos desplazamientos.
Para quienes viajan con equipaje, menores de edad o personas que requieren asistencia, la distancia entre áreas puede representar una dificultad adicional, especialmente cuando existe poco tiempo entre una conexión y otra. Por ello, las mejoras en los recorridos internos forman parte de los cambios que pueden incidir directamente en la experiencia de los usuarios.
La conectividad entre terminales también resulta relevante para la operación cotidiana de las aerolíneas. Un tránsito más ordenado puede ayudar a distribuir mejor el flujo de personas, aunque los beneficios dependerán de la organización de los accesos, la señalización y el funcionamiento de las nuevas instalaciones.
La expansión busca integrar los espacios de manera más eficiente y adecuar la infraestructura a las necesidades de un aeropuerto con mayor movimiento de pasajeros nacionales e internacionales.
Incorporarán tecnología para agilizar los trámites
La inversión no estará enfocada únicamente en ampliar edificios. OMA también contempla el uso de herramientas tecnológicas para agilizar distintos procedimientos, desde la documentación del equipaje hasta la revisión de los pases de abordar y los trámites migratorios.
Entre las medidas previstas y las soluciones tecnológicas incorporadas en la Terminal A se encuentran los módulos de autoservicio para documentar maletas, sistemas automatizados para obtener y verificar pases de abordar y herramientas biométricas para determinados procesos migratorios.
Estos sistemas buscan disminuir la dependencia de algunos procedimientos manuales y hacer más fluido el paso de los viajeros por diferentes puntos de la terminal. En periodos de alta demanda, la automatización puede contribuir a distribuir mejor a los pasajeros y reducir los tiempos dedicados a determinados trámites.
