El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ya provoca una fuerte presión sobre el mercado energético mundial, elevando los precios del petróleo.
Este incremento no solo afecta el costo de la gasolina, sino que podría impactar en distintos sectores de la economía global.
El aumento del crudo eleva directamente los costos de transporte, lo que repercute en la distribución de productos en todo el mundo.
Empresas de logística, aerolíneas y compañías navieras ajustan sus tarifas cuando sube el precio del diésel, lo que termina encareciendo bienes y servicios para los consumidores.
Los especialistas señalan que los supermercados podrían ser uno de los primeros lugares donde se perciban los incrementos, especialmente en alimentos frescos que dependen de cadenas de suministro rápidas.
Además, algunas empresas podrían recurrir a estrategias para enfrentar los mayores costos, como reducir el tamaño de los productos manteniendo el mismo precio.
La incertidumbre se mantiene mientras continúa la tensión en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo en el mundo.
Si los precios energéticos continúan elevados, economistas advierten que el impacto podría sentirse en inflación, costos de transporte y consumo global.
Emiliano Lira
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