La pendejez en la era digital

Por Ernesto Pompeyo Cerda Serna 

Nuestra tesis sostiene que la “pendejez” es un sustantivo coloquial utilizado en varios países de habla hispana, especialmente en México, para describir una acción, dicho o cualidad propia de una persona que actúa de forma tonta, ingenua e irracional.

En la mayoría de los países de América, el término de origen se registra como un adjetivo despectivo para referirse a alguien tonto, cobarde, soberbio, ingenuo y carente de entendimiento o razón.

Sin embargo, en nuestro enfoque, el término “pendejo” no lo usamos como un insulto vulgar, sino como un sinónimo de la torpeza, la ignorancia y la soberbia humana.

I. La “condición de pendejo” como fenómeno social

Definimos la “condición de pendejo” como ese instante preciso en que el individuo choca con la realidad y se da cuenta de que ha cometido un error o de que está siendo superado por las circunstancias. De esta premisa extraemos los elementos centrales de nuestra tesis:

El actuar bajo esta condición opera como un potente disolvente del pensamiento crítico.
En la política y la vida social, este fenómeno no suele ser accidental; a menudo es provocado y alimentado porque resulta de enorme utilidad para quienes ostentan el poder.

II. El legado del “Máistro” Torres y el PUP

Por lo tanto, para comprender la evolución de la crítica y la autocrítica en la cultura popular mexicana, resulta imprescindible recurrir a la figura de Don Hermenegildo Torres López, pensador y creador del PUP (Partido Unido de Pendejos).

La genialidad del inolvidable “Máistro Torres” radicó en su capacidad para convertir el lenguaje popular en una herramienta de análisis social. Al fundar el PUP, Torres no buscaba el insulto fácil, sino evidenciar, con humor brillante, las flaquezas, distracciones y absurdos de la conducta humana.

III. La necesidad de actualización en la era digital

Hoy en día, cuando los algoritmos nos empujan a la distracción constante y nos hacen creer que el enemigo siempre es quien piensa diferente, continuar y actualizar sus categorías es el acto más revolucionario de autocrítica que podemos ejercer.

Clasificar nuestras propias torpezas modernas no busca la humillación del adversario, sino la cura de nuestra propia ceguera; es una invitación a mirarnos al espejo antes de lanzar el siguiente tuit cargado de soberbia.

IV. De la guasa folclórica a la salud mental

En una era definida por la hiperdigitalización y una polarización política asfixiante —donde el debate público se ha reducido a trincheras de verdades absolutas y granjas de bots—, en un mundo lleno de gurús y sabelotodo en internet, este ejercicio deja de ser trivial.

Así que recuerden: la era digital nos quiere divididos y peleando por tonterías. Colaboremos en desenmascarar las nuevas pendejadas y en actualizar nuestro catálogo para comprender mejor las conductas de hoy y del mañana.

Deja de ser una guasa folclórica y se convierte en una necesidad de salud mental. Sin más preámbulos, se presentan las siguientes categorías:

Categorías

  1. Pendejo “Hacks”
    No lee libros, lee contraportadas. En una reunión citará a filósofos existencialistas franceses o autores rusos, pero si le preguntas su opinión sobre la trama, se pondrá nervioso porque solo memorizó una frase de un video de 60 segundos.

Usa palabras domingueras sin saber qué significan: le encanta adornar su lenguaje con términos como “disrupción”, “heurística”, “ontológico” o “yuxtaposición”, pero los aplica mal y termina diciendo disparates con pronunciación elegante.

  1. Fosfoleones
    Sus errores son monumentales, pero los adornan con narrativa política y culpan a otros, evadiendo responsabilidad.
  2. Pendejo nostálgico
    Cree que antes la gente era más inteligente, sin darse cuenta de que antes simplemente no había redes para evidenciar conductas.
  3. Criptopendejo
    Compra “monedas” o activos sin sustento, creyendo que se hará rico sin trabajar, guiado por promesas de internet.
  4. Agitador
    Busca normalizar conductas erráticas bajo la idea de que todos cometen errores, promoviendo la falta de responsabilidad colectiva.
  5. Pendejo de praxis camuflada
    Ejerce profesiones basándose en tendencias o consejos sin respaldo técnico ni legal.
  6. Pendejo TikTok
    Profesional que sustituye formación formal por contenido breve en redes sociales.
  7. Ecopendejo
    Replica información sin generar conocimiento propio, actuando como amplificador de tendencias.
  8. Ultracrepidario
    Opina más allá de su conocimiento. El término proviene de la frase latina: “Sutor, ne ultra crepidam” (zapatero, no más allá del zapato).
  9. Pendejo psicoglobal
    Aparenta saber de todo y usa credenciales para validar opiniones superficiales.
  10. Pendejo de la autoconsciencia
    Reconoce su propia condición; paradójicamente, esto le otorga un grado de honestidad.
  11. Pendejo inverso
    No ignora la realidad: la conoce y decide interpretarla de forma opuesta.
  12. Pendejo snob
    Busca pertenecer a una élite intelectual repitiendo ideas sin comprensión real.

Opinión

El internet no hizo más tonta a la humanidad; simplemente hizo visible lo que antes era local. Hoy, la información —y la desinformación— se distribuye de manera inmediata y masiva.

Antes había que salir a buscar errores ajenos; hoy llegan directamente a la palma de la mano.

Este texto se concluye como un ejercicio de reflexión crítica, consciente de su irrelevancia histórica, pero útil como espejo de nuestro tiempo.