Una de las tormentas invernales más fuertes de los últimos años ha golpeado amplias regiones de Norteamérica, dejando ciudades prácticamente paralizadas por la nieve y temperaturas extremas.
El sistema meteorológico se formó en el Atlántico y avanzó hacia el noreste de Estados Unidos, generando condiciones de ventisca con fuertes vientos y nevadas intensas que afectaron a millones de personas.
En varios estados, las autoridades emitieron alertas de tormenta y prohibiciones de viaje, mientras equipos de emergencia trabajaban para rescatar automovilistas atrapados y despejar carreteras cubiertas de hielo.
El temporal dejó acumulaciones de nieve de hasta tres pies (más de 90 centímetros) en algunas zonas, mientras que ráfagas cercanas a 160 km/h provocaron apagones masivos y daños en infraestructura.
En su punto máximo, la tormenta dejó más de 600 mil usuarios sin electricidad, afectando hogares y negocios a lo largo de la costa este.
Además, aerolíneas cancelaron miles de vuelos y numerosas escuelas suspendieron clases debido a las peligrosas condiciones climáticas.
Las autoridades han confirmado al menos 13 fallecimientos asociados a accidentes, hipotermia y otras situaciones provocadas por el clima extremo.
Aunque el sistema comienza a debilitarse, meteorólogos advierten que el invierno de 2026 está mostrando patrones climáticos cada vez más extremos, con tormentas más intensas y eventos meteorológicos impredecibles.










