Moscú y Pekín reforzaron este miércoles su alianza estratégica y rechazaron el retorno a un orden mundial donde prevalezca únicamente la fuerza, durante la visita oficial del presidente ruso Vladimir Putin a China.
El mandatario ruso concluyó en Pekín su vigesimoquinta visita al país asiático con una reunión privada junto al presidente chino Xi Jinping, donde ambos líderes abordaron temas internacionales clave.
Rusia y China dejaron constancia de sus acuerdos en dos declaraciones conjuntas enfocadas en fortalecer la cooperación estratégica y promover un mundo multipolar.
En los documentos, ambas potencias condenaron sanciones unilaterales, bloqueos económicos y la confiscación de activos de otros Estados.
Además, defendieron el papel de la Organización de las Naciones Unidas y cuestionaron las políticas de injerencia impulsadas por países occidentales.
Moscú y Pekín también criticaron las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán y alertaron sobre el riesgo de una mayor desestabilización en Medio Oriente.
Respecto a Ucrania, ambos gobiernos insistieron en la necesidad de alcanzar una solución política mediante diálogo y negociaciones diplomáticas.
China reiteró su respaldo a la relación estratégica con Rusia, mientras Moscú reafirmó su apoyo al principio de “una sola China” sobre Taiwán.
Los líderes también manifestaron preocupación por la expansión de la OTAN hacia Asia-Pacífico y la creciente militarización internacional.
Pese al fortalecimiento político entre ambos países, Putin y Xi no lograron concretar acuerdos definitivos sobre el proyecto energético Fuerza de Siberia-2.











