La novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, quedó en el centro de una controversia literaria luego de que el detector de inteligencia artificial Pangram atribuyera a esta tecnología el 99% de su contenido. La obra obtuvo en julio de 2026 el Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, dotado con 20 mil euros, y ahora enfrenta cuestionamientos porque las bases del certamen prohibían expresamente el uso de herramientas de inteligencia artificial para escribir los manuscritos.
La investigación fue publicada el 23 de octubre por el diario español El País, que sometió las aproximadamente 26 mil palabras de la novela a la versión 4.1 de Pangram. Tras conocer los resultados, la editorial mexicana Almadía suspendió las presentaciones previstas en distintas ciudades de España y anunció que revisará la situación antes de tomar una decisión.
El caso ha abierto una discusión sobre la autoría literaria, los mecanismos para verificar el cumplimiento de las bases de los premios y los alcances de las herramientas diseñadas para identificar textos generados por inteligencia artificial.
El Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat fue convocado en noviembre de 2025 por la editorial mexicana Almadía y la fundación española Ventosa-Arrufat. Entre los requisitos establecidos para participar, las bases señalaban que las obras no podían haber sido escritas, ni parcial ni totalmente, mediante herramientas de inteligencia artificial.
La convocatoria también contemplaba la descalificación ante cualquier indicio o sospecha de incumplimiento, independientemente de la fase del proceso en que se detectara.
La novela de Silva Rojas fue elegida entre 2 mil 204 manuscritos procedentes de distintos países. El jurado estuvo integrado por las escritoras Cristina Rivera Garza, de México; Selva Almada, de Argentina, y Mónica Ojeda, de Ecuador.
Al anunciar el fallo, el jurado destacó los recursos narrativos de la obra, particularmente el uso de los silencios y las oraciones breves para construir una historia sobre la explotación laboral y la vulnerabilidad de las trabajadoras agrícolas.
La selección generó reconocimiento para el autor, cuya novela comenzó a distribuirse internacionalmente en septiembre. Sin embargo, el resultado del análisis de Pangram provocó que la editorial iniciara una revisión del proceso.
De acuerdo con la investigación de El País, Pangram clasificó como generado por inteligencia artificial el 99% del contenido de la novela completa. El periódico también analizó otros textos atribuidos al escritor y encontró resultados similares.
En una entrevista publicada en septiembre por la revista Ulrica, la herramienta señaló que el 97% de las respuestas del autor presentaba patrones asociados con IA. Además, un texto autobiográfico de 924 palabras publicado por Silva Rojas en la página de la fundación Ventosa-Arrufat fue identificado en un 80% como posible contenido generado por esta tecnología.
Estos resultados ampliaron las dudas sobre el origen de la escritura, pero no constituyen por sí solos una prueba definitiva de cómo se elaboró la novela.
Los detectores de inteligencia artificial analizan patrones lingüísticos y estadísticos para estimar si un texto pudo ser producido por un modelo automatizado. Aunque pueden aportar indicios, no necesariamente permiten determinar qué participación tuvo una persona en la redacción ni distinguir entre un texto generado casi por completo por una máquina y otro construido a partir de ideas, notas o materiales humanos con asistencia tecnológica.
El propio reportaje advirtió que Pangram no es infalible y que sus resultados deben interpretarse con cautela. Por tanto, el porcentaje señalado por la herramienta debe entenderse como el resultado de una detección, no como una confirmación independiente de que el autor haya utilizado inteligencia artificial.
Después de que se difundiera la investigación, la editorial Almadía expresó sorpresa ante los resultados y aseguró que no había sospechado del escritor durante el proceso de selección y publicación.
La editorial informó que el autor niega haber utilizado inteligencia artificial para escribir la novela. También indicó que realizaría una revisión detallada antes de emitir conclusiones, con el objetivo de esclarecer los hechos sin anticipar un resultado que pudiera afectar tanto a la obra como a su autor.
Entre los elementos que podrían ayudar a reconstruir el proceso creativo se encuentran los borradores, las versiones anteriores del manuscrito y los registros de escritura que permitan conocer cómo evolucionó el texto.
Hasta la publicación de la investigación, no se había anunciado una resolución definitiva sobre el premio ni una decisión formal que determinara que la novela incumplió las reglas del certamen.
La suspensión de las presentaciones representa, por ahora, una medida adoptada mientras se realizan las averiguaciones.
