El paisaje del High Line en Nueva York se renovó con la instalación de una escultura monumental de Buda que permanecerá en el sitio hasta 2027, como parte de su programa de arte público.
La obra, creada por Tuan Andrew Nguyen, retoma la historia de los Budas de Bamiyán para explorar temas como la memoria, el desplazamiento y el impacto de la guerra en la cultura.
Construida con piedra arenisca y una estructura de acero, la escultura destaca por sus manos, elaboradas con bronce proveniente de restos de munición de Afganistán, lo que refuerza su carga simbólica.
El proyecto reemplaza a ‘Dinosaur’, de Iván Argote, y reafirma la vocación del High Line como un espacio que combina arte contemporáneo con el entorno urbano.
Con esta pieza, el parque elevado continúa consolidándose como un referente cultural que invita a la reflexión en medio de una de las ciudades más transitadas del mundo.











