Israel lanza ofensiva masiva en Líbano y provoca crisis humanitaria con miles de desplazados y ciudades devastadas por los bombardeos.
La reciente escalada militar ha dejado profundas huellas en el país, donde comunidades enteras han sido destruidas y la población civil enfrenta una de las peores crisis en años. En ciudades como Beirut, edificios residenciales, comercios y zonas previamente consideradas seguras han sido alcanzados por ataques aéreos sin previo aviso.
Las autoridades libanesas reportan miles de heridos y una cifra creciente de fallecidos, mientras que organismos internacionales alertan sobre la falta de suministros médicos esenciales. Hospitales como el Makassed han advertido que podrían quedarse sin medicamentos si continúan los ataques.
En paralelo, las órdenes de evacuación han obligado a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares. Muchas familias viven ahora en condiciones precarias, refugiadas en escuelas, estadios o campamentos improvisados, sin certeza sobre cuándo podrán regresar.
El conflicto también ha intensificado tensiones políticas dentro de Líbano, donde el papel de Hezbollah sigue siendo central. Mientras el grupo afirma defender al país, el gobierno enfrenta presiones internas y externas para controlar la situación.
A nivel internacional, crecen los llamados a detener la ofensiva y permitir el ingreso de ayuda humanitaria, aunque hasta el momento los esfuerzos diplomáticos no han logrado frenar completamente la violencia.










